2016: Cinco tendencias positivas
- pontegea
- 30 nov 2015
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 8 mar 2023

2015 se termina. Ha sido un año intenso en todos los sentidos. 2016 promete no serlo menos. En ese sentido, un mes antes de finalizar este año nos arriesgamos a escribir sobre qué esperamos para el 2016 y hemos decidido aglutinarlo en cinco tendencias positivas. Seguramente se nos escapan muchas pero creemos que estas son las más importantes.
Asia se interconecta y se integra aún más
Asia ha dejado de concentrarse exclusivamente en exportar y capitalizar para darle más sentido a su desarrollo hacia el interior sin abandonar el litoral. Si bien casi todos los países se apuran en la construcción de marinas potentes, no menos importancia le dan al desarrollo de infraestructuras orientadas a resucitar la ruta de la seda y buscar conectar con el tiempo Beijing y la Rusia oriental con Lisboa. Se complementa así el poder comercial marítimo con el terrestre. Rusia (potencia euro-asiática) ha anunciado un plan de mejora y expansión de su vía ferroviaria con el objetivo de conectar oriente con occidente. China por su parte ha anunciado su plan más ambicioso bajo el macro-proyecto “One Belt, One Road” (OBOR) orientado a reunir varias iniciativas de expansión de las redes de transporte a través de la cual conectarse con Asia Central y Europa y en tal sentido ha potenciado al Banco Asiático de Infraestructura y el Fondo de la ruta de la seda. Se han anunciado docenas de proyectos ya en marcha. Desde luego que hay dudas sobre OBOR y cómo no tenerla por las dimensiones pero sus posibilidades de éxito son enormes y con un impacto geopolítico notable si se entrelaza con los proyectos rusos y europeos en la región los cuales con voluntad política no son para nada excluyentes y al contrario favorecedores del desarrollo de Eurasia. Si bien el mar sigue siendo la manera más eficaz de conectar los principales polos euro-asiáticos de desarrollo se está claro que el objetivo principal no solo es conectar sino desarrollar mercados. Para el año 2030 Asia tendrá 70% de la clase media global y la interconexión ayudará en ese sentido. 2016 estará marcado por una aceleración de estos proyectos.
El despegue de Irán
Durante 2016 Irán se preparará para su despegue y no solo en el campo de los hidrocarburos donde inversionistas extranjeros esperan abordar el país con 30.000 millones de dólares sino en todos los sectores necesitados urgentemente de actualización. El optimismo en torno a un Irán post-sanciones y su empuje en múltiples sectores de su sociedad apuntan a que el próximo año será de despegue y consolidación de su posición geopolítica en Oriente Medio.
La resistencia de la economía de China
Muchos se sorprenden con esta afirmación y responderían "al contrario es negativo el estancamiento de China" y así es a corto y medio plazo pero lo positivo está precisamente en que no ha pasado de eso, de un estancamiento. China es una economía con variables cuyas dimensiones están fuera de rango. Cualquier desviación puede causar una hecatombe global. El gobierno chino la ha sabido mantener a raya evitando la peor de las crisis financieras con un paquete de estímulos de 4 billones de RMB durante el año 2015 y parte del 2016. El desarrollo de infraestructura seguirá a riesgo de un mayor endeudamiento y creación de sobrecapacidad y el mismo gobierno se está esforzando notablemente para estimular el consumo interno. Si creció 6,8 en 2015, es posible que crezca más o menos 6,3% en 2016 y debemos dar las gracias pues puede ser más bajo. Malas noticias para sus proveedores de materias prima (Australia, Suramérica, Oriente Medio y África), pero gracias a la resistencia de la generación de empleo de su economía y el consumo interno aún por expandirse pero dinámico, el país se ha salvado de entrar en recesión en la medida que comienza su giro hacia una transición hacia el sector servicios y una menor dependencia del crecimiento de la infraestructura.
Complacer a los Millennials
Nacidos entre 1990 y 2000 se caracterizan por el empleo continuo de teléfonos inteligentes, el uso de redes sociales, un patrón de consumo basado en el «boca a boca», un fuerte apego a la tecnología y mucho FOBO o “Fear of Being Offline”. Esta generación está comenzando a ocupar la plenitud de la edad productiva y tendrá implicaciones financieras y económicas a largo plazo. La trayectoria de gasto esperada será aún más importante que la generación baby boomer quienes ya están en retirada. Si bien no es una tendencia exclusiva del 2016, este año intensificará la atención a esta generación y eso lo saben Nike, H&M, PChome Online o Netflix. Lo importante en este sentido será cómo lograr priorizar una necesidad básica de los 2.000 millones de Millennials que habitan el planeta, es decir, la información instantánea, consumo veloz y vida sana.
La expansión de la gamificación y la potenciación de los motivadores
2016 confirmará que la gamificación no es una moda sino una nueva forma de pensar y observar la realidad a través del uso transversal de múltiples disciplinas integradas en cuatro ejes: narrativa, estética, tecnología y diversión. Además de implementarse como soluciones cerradas, la gamificación se expandirá como forma de abordar cualquier oficio en cualquier organización de forma mucho más sostenible y con poca inversión dependiendo del objetivo y el alcance. No se basará solamente en lo digital sino que también se expandirá en lo analógico. Desde los colegios hasta las empresas, desde los gobiernos hasta las comunidades encontrarán en la gamificación una forma de abordar y solucionar múltiples problemas partiendo de la identificación de los motivadores, la estructuración de estrategias para el cambio de comportamientos mediante la generación de placeres y universos narrativos capaces de crear círculos mágicos.
Lo interesante
No será un año fácil. Será difícil y no menos violento pero lleno de interesantes desafíos que pueden apuntar hacia un mundo mejor, más comunicado, con nuevos desafíos generacionales, con relativo equilibrio económico global y regional aunque siempre mejorable. Será un mundo que profundizará tendencias de cambios en paradigmas que permitirán abordar los problemas cotidianos y hay razones para ser optimistas.
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